Desafíos de la realidad indígena a las universidades.
Nos encontramos ante uno de los hechos más paradójicos que, además, desafían al quehacer universitario en más de un sentido. Luego de observar una de las movilizaciones más impactantes de los últimos años, la marcha de la dignidad indígena, la marcha del color de la tierra, a favor del reconocimiento constitucional de los derechos y las culturas indias, nos encontramos con la aprobación de una reforma indígena rechazada por el CNI, primero y, luego, por el EZLN, pues señalan en su reciente comunicado, que “dicha reforma traiciona los Acuerdos de San Andrés en lo general y, en lo particular, la llamada ‘iniciativa de ley de la Cocopa’ en los puntos sustanciales: autonomía y libre determinación, los pueblos indios como sujetos de derecho público, tierras y territorios, uso y disfrute de los recursos naturales, elección de autoridades municipales y derecho de asociación regional, entre otros”.
Indios en el Congreso de la Unión: el triunfo de la política.
La caravana zapatista volvió a las montañas del sureste mexicano con las manos llenas. Como dijera el propio subcomandante Marcos afuera del Palacio Legislativo, no llevamos las manos vacías, las llevamos llenas de todas las manos que estrechamos, las manos que saludamos de cerca o de lejos, las manos que se trenzaron en los cinturones para protegernos, las que se esforzaron por preparar nuestros alimentos, las que construyeron y habilitaron los lugares
Los desafíos de la vida religiosa desde la realidad sociopolítica de México.
En el contexto de la preparación del Concilio de la Vida Religiosa al que convoca la CLAR, quisiera traer un texto del mensaje final de su XIV Asamblea General: “Reconocemos que atravesamos tiempos difíciles, caracterizados por la cultura de la imagen, el consumismo y la provisionalidad, en los que experimentamos nuestra fragilidad y propensión a detener la marcha y encerrarnos. El Espíritu nos urge, a ensanchar la tienda (cfr. Is 54, 2-3) a tender puentes a un mundo cada vez más complejo y pluricultural, a dialogar con las distintas expresiones religiosas y apoyar los esfuerzos por fortalecer la nueva ciudadanía desde las genuinas expresiones de la sociedad civil. Esto nos anima, en fidelidad creativa1 al Evangelio, a tejer redes entre nosotros y el conjunto del Pueblo de Dios, construyendo una nueva eclesialidad.”